Matías Giraldo Ramírez, estudiante del Colegio VID, está a punto de tomar un vuelo y en la maleta empacó sus sueños. Era apenas un niño de primaria cuando miraba las estrellas sin imaginar hasta dónde lo llevarían. Será uno de los 26 niños de Medellín que presenciarán el lanzamiento de Artemis II.
Esta misión de la NASA es, cuando menos, histórica. Representa el regreso del hombre a la luna después de 50 años.
Aunque esta será su segunda vez en el centro espacial, esta nueva experiencia, dice, será completamente distinta.
“Ahora lo entiendo más. Decir que ‘vamos a la NASA’ suena normal, pero es algo muy, muy grande”, afirma. Sus ojos brillan.
Desde muy pequeño —recuerda que mientras cursaba segundo— comenzó a sentirse atraído por el espacio, por las estrellas “que tienen un tamaño inmenso” y por todo lo que existe más allá del planeta Tierra.
Para Matías, la ciencia no es solo una materia: “es parte del ser humano”, dice. Es la posibilidad de descubrir el pasado y entender lo que aún no conocemos.
Habla con propiedad de misiones como Lucy, que estudia asteroides considerados como los vestigios del origen del sistema solar. Lo hace con naturalidad, como quien conversa de fútbol o videojuegos.
Esa pasión lo llevó a ser parte de AstroGnomos, un grupo en el que, junto a otros niños, comparte su interés por la astronomía y construyen proyectos juntos.
Entérate: El Colegio VID realizó el sorteo de los equipos para su Mundial de Fútbol 2026
Dice que le gustaría ser como Adriana Ocampo, una científica colombiana que llegó a ser geóloga planetaria de la NASA. Ella, al igual que Matías, descubrió su pasión por el espacio cuando miró las estrellas desde el tejado de su casa.
El camino de Matías también ha implicado esfuerzo familiar y comunitario. Para lograr este viaje han organizado ventas, rifas y actividades: venden comida, alcancías, cuadernos y libros.
Detrás de este logro están sus padres, Giovanni Giraldo y Leidy Ana Ramírez, quienes —dice— “han hecho todo lo posible” para que él esté donde está hoy.
La misión Artemis II será el regreso de astronautas a la órbita lunar después de más de 50 años. Matías lo sabe y lo dimensiona: “Es algo muy loco, algo mundial”, afirma, consciente de que será testigo de un capítulo clave para la humanidad.
Para saber más: Las claves de un crianza respetuosa
Aun así, no pierde su esencia de niño. Entre entrenamientos de fútbol, videojuegos y sueños compartidos, también se imagina su futuro dividido entre dos pasiones: ser futbolista profesional o ingeniero aeroespacial.
—¿Qué le dirías a otros niños que tienen tus mismos sueños?
—Hay que insistir y luchar porque quien insiste lo puede lograr.
Matías entendió que los sueños, como las misiones espaciales, requieren preparación, paciencia y creer que es posible llegar más lejos.
Hay viajes que empiezan mirando al cielo… y terminan tocando las estrellas.