Este año, el Colegio VID se llena de orgullo al despedir a la Generación 20, un grupo de 57 jóvenes que cierran una etapa llena de aprendizajes, sueños y amistad.
Como homenaje a su paso por la institución, compartimos las historias de algunos estudiantes que reflejan los valores que nos inspiran: confianza, respeto, integridad, solidaridad y servicio.
Cada uno, desde su talento, representa la esencia de una promoción comprometida, creativa y llena de esperanza.
Porque en el Colegio VID todos dejan huella, y estos perfiles son solo una muestra del espíritu que caracteriza a esta generación.
Sara Bran Silva lleva en su historia una palabra que resume todo lo vivido en estos 12 años en el Colegio VID: aprendizaje. Para ella, este aprendizaje va mucho más allá de lo académico. Como lo expresa:
“En el Colegio aprendí a ser más segura de mí misma, a ser perseverante y resiliente”.
Llegó al Colegio a los cinco años y, desde entonces, cada amistad que construyó la ayudó a transformarse.
“Todas las amistades que he tenido me han enseñado cosas diferentes, a crecer como persona, a darme cuenta de mis errores, de mis virtudes y ser una mejor versión de mí misma cada día”, afirma.
Este año, Sara brilló con fuerza gracias a su liderazgo. Como representante ante el consejo directivo, acompañó procesos, participó en decisiones y estuvo presente en espacios clave como el comité de convivencia, el consejo de estudiantes y el consejo directivo. Para ella, el liderazgo tiene un propósito claro:
“Un líder no es alguien que da órdenes, es alguien con empatía que logra resolver problemas pensando en los demás”.
Ese liderazgo no nació de un momento inmediato. En décimo se lanzó a representante y no ganó, pero esa experiencia la impulsó a intentarlo de nuevo.
“El primer día de clases dije sin pensarlo: ‘¿y si me lanzo otra vez a representante?’”. Esa decisión la llevó a ganar, a asumir nuevos retos y a descubrir su propio potencial. “Al inicio yo no aceptaba que tenía un liderazgo, lo vine a aceptar cuando comencé a hacer cosas por el Colegio”, dice.
En ese recorrido, hubo momentos que nunca olvidará. Uno de ellos ocurrió en primaria:
“Un niño se me acerca y me dice ‘uy la representante, usted es mera tesa, usted hace de todo’. Nunca se me olvidará”.
Fue así como entendió que sus acciones dejaban huella.
Entre lo que más disfrutó del Colegio, Sara menciona los momentos con sus amigas, las risas de primaria y la experiencia de ser representante este año.
“Tuve mis momentos de estrés, pero supe manejarlo, y los resultados me llenan de alegría”.
También recuerda con cariño los encuentros con líderes de otros colegios y el trabajo con los otros representantes de la institución.
Fuera del aula, a Sara le encanta tomar fotos, editar videos, leer, viajar y tocar guitarra.
“No me gusta hacer problemas matemáticos ni químicos, las ciencias nunca fueron lo mío”, confiesa con sinceridad.
De estos años se lleva un descubrimiento poderoso:
“Tengo muchas cualidades y capacidades que antes no tenía bien desarrolladas. Todo pasa por alguna razón”. Y al Colegio le agradece algo que valora profundamente: “Toda la formación en valores que han influido en mí. No sería la persona que soy ahora sin mi Colegio”.
Sueña con un futuro lleno de experiencias y caminos abiertos.
“Sueño con ser una mujer exitosa, trabajar como independiente en comunicación y marketing, y conocer muchos lugares del mundo”. No quiere vivir en otro país, pero sí recorrer la mayor cantidad posible.
Si algo le gustaría que la Generación 20 recuerde de ella, es esto:
“Que siempre di todo de mí en este cargo de representante y que andaba todo el Colegio tomando fotografías para actividades y eventos”.
El valor que resume su paso por el Colegio VID es claro para ella: el respeto.
“Siempre me hice conocer por ser de las más juiciosas y tratar muy bien a la gente”.
Sara Bran Silva es la muestra de que el liderazgo auténtico nace del aprendizaje, de la empatía y de la voluntad constante de ser mejor cada día.